jueves, 29 de agosto de 2013
El universo
No estoy muy enterada de la utilización que tiene blogger, pero ya que lo creé supongo que debería escribe sobre cualquier vaina que se me venga a la cabeza, ¿no? bueeeeno... Como primer entrada pensé en algo que me gustase, no podía decidir entre el cielo, el océano, el sol y la luna así que resumí, me gusta el universo, sí, así tal cual. Me maravilla el hecho de mirar hacia el cielo y cuánta protección puede éste brindarme. Los océanos simplemente despiertan mi curiosidad más que nada, el solo hecho de pensar cuán profundos pueden llegar a ser me causa placer, me intriga e incita a mi imaginación a un vuelo por lo desconocido, imaginado los animales exóticos que se deben esconder en las profundidades, y ni hablar de las plantas resbaladizas que mi cabeza comienza a inventar, pero sobre todo, pienso en el vacío, un poso sin fondo, así, negro y llanamente silencioso, sí... Es aterrador, tanto que alegra. Por otra parte están el sol y la luna, ¡ah! tan perfectos ellos, la noche, el día; la luz, la oscuridad; la inocencia, la pasión; el bien; el mal, en verdad me asombro al notar qué tan bien funciona el universo, la manera en la cual el sol nos ilumina cada día y unas horas después va abriendo paso a su compañera, que va saliendo con un aire de timidez para finalmente alumbrar nuestras noches junto con sus hijillas, las estrellas... Oh! pero qué perfecto es el mundo, qué perfecto es el universo, o sino hablemos de esos pequeños choques entre la luna y el sol, que se persiguen por meses hasta que ciertos días del año el uno alcanza a cruzarse con el otro y nos dan a conocer la vista maravillosa de el amor más puro, más remoto, más espontáneo: un eclipse.
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